Viajar a Ámsterdam con niños es una de esas experiencias que sorprenden muchísimo más de lo esperado.
Porque sí, antes de ir muchos pensamos que la capital neerlandesa es una ciudad más enfocada a adultos: museos, canales, bicicletas y cafeterías bonitas. Pero cuando la recorres en familia descubres otra realidad completamente distinta.
